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Enrique Angulo Yuste. Administrador

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Introducción

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La percepción que tenemos de los colores puede variar por diversos aspectos: según la fuente lumínica, el objeto observado, o el observador

No es lo mismo la luz natural que la artificial cuando inciden en un objeto determinado. Al observar al natural un objeto, o un paisaje, este varia dependiendo de las distintas horas del día, interviniendo factores como la dispersión de las ondas lumínicas, y en su relación con en el objeto. Los tonos azulados de las sombras de las primeras horas de la mañana irán cambiando a tonos rojizos a lo largo del día. Tampoco es lo mismo la luz en las distintas estaciones del año, como son los tonos fríos del invierno a los cálidos del verano.

En cuanto a la luz artificial habrá también variaciones lumínicas dependiendo de las características del foco de luz. Las lámparas de filamento producen una luminosidad amarillenta y los fluorescentes mas azulada. Por lo que variara las características cromáticas del objeto.

En relación al objeto habrá que considerar su textura, transparencia, opacidad y brillo. También su forma y tamaño. Si pintamos dos objetos del mismo color pero uno es mate y el otro brillante, este ultimo se percibiría mas intenso que el primero.

Es importante aclarar que no es la materia la que posee el color, sino que éste es una percepción sensorial. Por lo tanto cuando vemos una superficie de un color determinado, realmente estamos viendo una superficie de un material que contiene un pigmento el cual absorbe todas las ondas electromagnéticas que contiene la luz blanca con excepción de su verdadero color. Esta, al ser reflejada, es captada por el ojo humano y decodificada por el cerebro como el color determinado. Así, cuando un cuerpo se ve blanco es porque recibe todos los colores básicos del espectro (rojo, verde y azul) y los devuelve reflejados; generándose así la mezcla de los tres colores: el blanco. Si el objeto se ve negro es porque ha absorbido todas las radiaciones electromagnéticas (todos los colores) y no refleja ninguno. Cuando observamos que una manzana es roja, lo que sucede es que su superficie absorbe todas las longitudes de onda, menos la que corresponde a lo que vemos como rojo; de ahí que percibamos ese color.

En cuanto al observador. No todos los animales perciben los colores como lo hace el ser humano. En el ojo se encuentra una serie células y de terminaciones nerviosas conocidas como conos y bastones que por su cualidad fotorreceptora hacen posible la visión. Los conos permiten la visión diurna y cromática por la conversión de las distintas longitudes de onda en sensaciones de color; los bastones permiten la visión nocturna, acromática. Cabe recordar que la sensación de color producida por el estímulo existe sólo en el cerebro del sujeto. También hay que considerar las posibles patologías o deficiencias visuales del observador ya que la percepción del objeto y sus características cromáticas variaran en función de esto. No es lo mismo la visón de un miope o con astigmatismo donde se percibirá la estructura del objeto distinta, que como un daltónico que percibirá distinta característica cromática de este.

Fue Isaac Newton quien estableció un principio hasta hoy aceptado de que, “La luz es color”. Descubrió que la luz del sol al pasar a través de un prisma, se dividía en varios colores conformando un espectro. Consiguió pues, la descomposición de la luz en los colores del espectro. Azul violáceo, el Azul celeste, el Verde, el Amarillo, el Rojo anaranjado y el Rojo púrpura. Este fenómeno lo podemos contemplar con mucha frecuencia, cuando la luz se refracta en el borde de un cristal o de un plástico.

Fue Göethe el que a partir de las teorías de Newton desarrolló un triángulo con tres colores primarios: rojo, amarillo y azul. A partir de esto se estableció lo que hoy llamamos “EL CIRCULO CROMATICO”

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Circulo Cromático.

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